El estrés colectivo es también conocido como histeria social o reacción colectiva y abarca un conjunto de síntomas somáticos, en los que una persona es afectada por éstos y todos los que están en contacto con la misma se contagian, por así decirlo.

Es un fenómeno que puede afectar a cualquier persona (dependiendo del grado de susceptibilidad por el que esté pasando en el momento actual) y la misma, quizás ni se percate de la razón por la cual siente ciertos síntomas propios de la ansiedad, ya sea por haber leído o escuchado alguna noticia procedente de algún amigo cercano, familiar, pareja, etc.

Un perfecto ejemplo es la situación mundial que estamos viviendo debido al COVID – 19, todos los medios de comunicación están hablando de la pandemia 24 horas, dando distintas versiones, alarmando a la gente. El tema de conversación en general va referente a esta situación y a la incertidumbre de lo que vendrá, todo esto causa en la persona un incremento de cortisol y este efecto genera una posible reacción en cadena de estrés a las diferentes personas con las que ésta tiene contacto en su día.

Aunque existan personas que se encuentren libres de estrés, si están frecuentemente en contacto con gente que sí lo padece, pueden verse afectados de una manera psicológica, lo que los investigadores denominan como estrés empático, y se puede medir por el nivel de cortisol.

Así, cuando una persona observa una noticia por su celular y ésta viene con un mensaje alarmante de parte de una persona cercana, las neuronas espejo se alteran, junto a ellas la producción de cortisol, lo que hace que pudiéramos padecer de cierto nivel de estrés.

Cómo combatir el estrés

Combatir el estrés no es tarea fácil, ya que, en ocasiones como la que estamos viviendo actualmente, no podemos controlar los estresores externos. Por ejemplo, en este caso las situaciones estresantes son la pandemia, la incertidumbre, la cuarentena y la crisis económica.

Sin lugar a dudas, la terapia psicológica se convierte en una buena alternativa de apoyo, ya que ayuda a desarrollar una serie de estrategias y habilidades para que podamos controlar las experiencias y consecuencias que el estrés produce y así reducir el malestar de manera significativa.

Además, la psicoterapia, también es útil para ayudarnos a corregir la manera como interpretamos los eventos estresantes.

Los estudios científicos también afirman que el entorno social no solamente puede desencadenar la situación estresante, sino que también puede actuar como amortiguador, reduciendo los efectos negativos, e incluso como manera de prevenir y reducir el estrés.

El impacto psicológico de la cuarentena

Los datos muestran que la cuarentena es el factor más predictivo de los síntomas del trastorno por estrés agudo. Las personas en cuarentena están significativamente más propensas a informar de agotamiento, desapego, ansiedad al tratar con pacientes contagiados, irritabilidad, insomnio, poca concentración e indecisión, deterioro del desempeño laboral y rechazo al trabajo o consideración de renuncia.

Entre las personas que han sido puestas en cuarentena, hay una alta prevalencia de síntomas de angustia y problemas psicológicos. Los estudios informan sobre síntomas generales de trastornos emocionales, depresión, ansiedad, estrés, bajo estado de ánimo, insomnio, síntomas de estrés postraumático, irritabilidad, ira y agotamiento emocional.

Aquellos que se encuentran en cuarentena por haber estado en contacto cercano con un caso confirmado, expresan sentimientos negativos durante el período de cuarentena: temor, nerviosismo, tristeza y culpabilidad. Son pocos los que informan de sentimientos positivos: un bajo porcentaje habla de sentimientos de felicidad y de alivio.

Con respecto a las familias, los padres reportan síntomas suficientes para garantizar el diagnóstico de un problema de salud mental relacionado con el trauma, y los niños presentan puntuaciones medias de estrés postraumático cuatro veces más elevadas, en comparación con aquellos que no han estado en cuarentena.

Tener algún antecedente de problemas de salud mental se asocia con ansiedad e irritabilidad, hasta 4-6 meses después de la liberación de la cuarentena. Después de este período, muchas personas continúan participando en conductas de evitación: alejarse de las personas que tosen o estornudan, rehuir los lugares cerrados e incluso los espacios públicos en las semanas posteriores a la cuarentena, lavado de manos constante etc., retrasándose en algunos casos, durante varios meses, el regreso a la normalidad.

  • Estresores durante la cuarentena
  • Duración de la cuarentena:
  • Miedo a la infección epidemia.
  • Frustración y aburrimiento
  • Suministros inadecuados:
  • Información inadecuada
  • Inestabilidad económica
  • Incertidumbre

Medidad de apoyo

  • Brindar a las personas toda la información disponible veraz.
  • Proporcionar suministros adecuados.
  • Reducir el aburrimiento y mejorar la comunicación a nivel familiar, fomentar la convivencia.
  • Comunicarse con la familia y amigos, las redes sociales pueden desempeñar un papel importante con los que se encuentran lejos.
  • En caso de ser necesario buscar ayuda terapéutica.

 LIC. CLAUDIA MUÑOZ

Psicoterapeuta y Tanatologa.